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CAMAS SOLARES
Uso de filtros solares, tasas de quemadura solar, y de empleo de cabinas de bronceado
en más de 10.000 niños y adolescentes de Estados Unidos
Geller AC, Colditz G, Oliveria S, et al.
Pediatrics 2002;109(6):1009-1014.
La exposición intensa a la luz solar en etapas tempranas de la vida muestra
una estrecha correlación con la incidencia de melanoma [1] y de cánceres
cutáneos o melanomatosos a lo largo de la vida [2,3]. Ya que modificaciones
de conducta, como evitar tomar el sol y emplear filtros solares puede reducir
de forma importante la exposición acumulativa a la luz solar, la educación
del público constituye potencialmente un potente método de reducir
la incidencia del cáncer de piel. En Australia las campañas de
prevención solar han tenido resultados apreciables,[4] lo que ha inducido
a las autoridades sanitarias a promover una política similar de evitar
el sol. Ejemplos de ello son la campaña del Center for Disease Control
and Prevention (CDC, Centros de control y prevención de enfermedades)
de 'Choose your Cover' (Elige tu protección), y la de la US Environmental
Protection Agency (Agencia estadounidense de protección ambiental) 'Sun
Wise School Program' (Programa escolar de prudencia con el sol) [5]. Estos programas
educativos van dirigidos a los jóvenes de Estados Unidos pero ¿se
escucha el mensaje?
Con el fin de abordar esta importante cuestión, Geller y colaboradores
realizaron recientemente un estudio transversal, recogiendo datos de conducta
en forma de cuestionarios de autovaloración de 10.079 niños y
niñas de EE UU de entre 12 y 18 años de edad. Esta amplia encuesta
analizó niños de todos los estados de la Unión, procedentes
de todos los grupos socioeconómicos, tratando de cuantificar las tendencias
sobre el uso de filtro solar, de exposición al sol y de exposición
en cabinas de bronceado.
Hallazgos de la Encuesta
De forma sorprendente, los datos de la encuesta sugieren que el actual mensaje
respecto a la protección contra el sol en gran medida no ha sido escuchado.
La piel bronceada sigue estando de moda, especialmente entre las chicas adolescentes,
y muchos niños y adolescentes siguen exponiéndose de forma deliberada
a niveles nocivos de irradiación UVB y UVA, acudiendo regularmente a
la playa o a cabinas den bronceado. Los principales hallazgos del estudio incluyen:
La prevalencia de uso de filtros solares fue de 34,4%, con mayor probabilidad
de empleo por parte de las niñas que por los niños (40,0% frente
al 26,4%, respectivamente).
El 83% de quienes respondieron a la encuesta sufrieron al menos una quemadura
solar en el verano precedente, y el 36% de quienes respondieron sufrieron 3
quemaduras o más.
Casi el 10% de quienes respondieron empleaban cabinas de bronceado – fundamentalmente
las chicas (14,4%) frente al 2,4% en los chicos).
Entre las chicas adolescentes se constató un aumento espectacular del
uso de cabinas de bronceado, desde un 7% entre los 14 y los 16 años hasta
un asombroso 35% a los 17.
Discusión
Los resultados de esta encuesta son alarmantes, sin embargo proporcionan un
excelente punto de partida para mejorar los actuales programas educativos de
'sol seguro'. Está claro que los actuales mensajes no están teniendo
el impacto deseado sobre los adolescentes, sobre todo entre las chicas de entre
15 y 17 años. El bronceado sigue siendo considerado atractivo y deseable.
Hasta la fecha, las campañas de protección contra el sol han fracasado
en los Estados Unidos porque no han tenido el alcance y la ambición suficientes.
Los adolescentes constituyen un grupo intrínsecamente difícil
de abordar con mensajes 'maduros' como 'la exposición al sol te va a
producir cáncer dentro de 30 años', o 'el sol te provocará
arrugas cuando tengas la edad de tus padres'. El tabaquismo es un excelente
ejemplo: a pesar de la agresiva educación del público respecto
a los peligros de fumar cigarrillos, el fumar sigue siendo in grave problema
sanitario en los adolescentes.
En Australia, las campañas contra la exposición solar excesiva
han proporcionado algo más que estadísticas y advertencias paternalistas.
Los esfuerzos de Australia contra la luz solar se parecen a la propaganda política,
que tratan de cambiar la opinión pública modificando la propia
cultura popular. En un caso, un anuncio extranjero de filtro solar fue modificado
para eliminar el bronceado de la modelo que se estaba aplicando el producto.
La lección a aprender es sencilla: mientras los adolescentes norteamericanos
sigan inundados de imágenes de personajes famosos y supermodelos tendidos
en la playa, seguirán empapándose de sol. La perspectiva remota
de un cáncer de piel al cabo de 30 años no puede competir con
el impulso de una adolescente de parecerse a Britney.
Referencias
- Autier P, Dore JF. Influence of sun exposure during childhood and during
adulthood on melanoma risk. EPIMEL and EORTC Melanoma Cooperative Group. Int
J Cancer.1998;77:533-537.
- Gallagher RP, Hill GB, Bajdik CD, et al. Sunlight exposure, pigmentary factors,
and risk of nonmelanocytic skin cancer: I. Basal cell carcinoma. Arch Dermatol.
1995;131:157-163.
- Gallagher RP, Hill GB, Bajdik CD, et al. Sunlight exposure, pigmentary factors,
and risk of nonmelanocytic skin cancer: II. Squamous cell carcinoma. Arch Dermatol.
1995;131:164-169.
- Staples M, Marks R, Giles G. Trends in the incidence of non-melanocytic skin
cancer (NMSC) treated in Australia 1985-1995: are primary prevention programs
starting to have an effect? Int J Cancer. 1998;78:144-148.
- Jorgensen CM, Wayman J, Green C, Gelb CA. Using health communication for primary
prevention of skin cancer: CDC's Choose Your Cover Campaign. J Womens Health
and Gender-Based Med. 2000;9:471-475.
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